SIEMPRE HAY ALGO POR HACER



Otra característica de las personas exitosas es su incansable capacidad para concebir proyectos. Proyectos que suponen un reto, que son factibles y los llevan a efecto con un principio y un final y una finalidad determinados. Es decir, hay una fecha de comienzo, una fecha límite y todo un desarrollo planificado en el que cada día supone un hito hacia la consecución del logro.
Sólo hacen un trabajo a la vez con un poder de concentración altamente enfocado en la actividad por realizar, sin distracciones, sin entretenerse,… Siempre hay algo por hacer y lo prevén, elaboran un plan, se organizan en el espacio y en el tiempo, deciden lo que hacer de forma específica en un momento determinado para marcar un hito que distingue el día de hoy con el de ayer. ¡Y su intención! Una intención tan clara, definida y concreta que impregnan toda su actividad con una pasión productiva,… esa pasión que los aleja de mirar continuamente el reloj, que los mantiene vivos y dinámicos y disfrutan con lo que hacen de tal manera que todo su alrededor y quienes habitan su entorno acaban siendo influidos por esta energía.
Cuando siempre hay algo por hacer y realmente se siente esa fuerza que llena nuestro interior de energía para abordar el plan, la motivación es tal que uno se sume en un estado de “flow” del que habla Mihály Csíkszentmihályi, esto es, una operatividad mental y de concentración de tal nivel que provoca el nacimiento y desarrollo de un sentimiento de enfoque claro y nítido de energía, de una total  implicación en la actividad y una sensación de éxito durante el curso de la actividad. ¡AQUÍ ESTÁ UNA DE LAS CLAVES! El éxito no es una llegada, no es un objetivo “per se”. El éxito acaba siendo una emoción que, como una suerte de brújula, va continuamente marcando y señalando el camino prácticamente desde el principio de ese plan propuesto, avisando del nivel de implicación, compromiso, dedicación, y también de disfrute, gozo, diversión,… sentimientos, al fin y al cabo, que describen fielmente ese estado en el que uno se encuentra cuando aborda una actividad.
Cuando siempre hay algo por hacer, y además está bien organizado, se detecta también ilusión, esperanza, afán, ritmo e incluso inspiración por y para la actividad. P. Picasso decía algo así como que la inspiración existe, pero que es algo que llega cuando se trabaja. Este pensamiento se aleja de aquello de: “uf!!!... a ver si me llega la inspiración!!!”. Picasso habla de actividad, trabajo, labor, dinamismo, empuje, impulso,… así es como llegará la verdadera inspiración.
Te deseo que, con mucha ilusión, encuentres un espacio, un tiempo y “ese” algo por hacer que despierte tu pasión, o viceversa, que sientas tal pasión por hacer algo que, sea como fuere, te conduzca al éxito.
Hasta el próximo post.

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